¿Cómo ir con niños a un restaurante sin terminar con un ataque de nervios?

No nos engañemos, lo primero que hay que hacer al ir a un restaurante con niños, es bajar las expectativas de que estos van a permanecer sentaditos y comiendo juiciosos toda la comida.

Si ya sabemos que se van a levantar mil veces, van a correr, brincar, jugar al escondido y gritar sin remedio, entonces, podremos ir más preparados a lo que sucede en la vida real.

Ir a un restaurante con niños

No es fácil, lo sé; pero sí se puede. La solución más rápida es darles el ipad o el celular (la verdad es que es lo mejor de todo); pero lo ideal es encontrar alternativas a esto y lograr comer en paz y caliente.

Por eso, les cuento algunas de las cosas que yo hago para que mi hija disfrute su estadía en el restaurante y nosotros también.

  1. Al salir de la casa ten lista una maletica con sus cosas favoritas. Mi hija tiene 5 años y ella misma empaca sus cosas. A veces, lleva ositos y muñecas, maquillaje o  una libreta y colores. Esto le sirve para jugar en el restaurante mientras espera la comida. Así también, cada quien tiene su espacio y podemos estar tranquilos, entendiendo que no todo gira alrededor de ella.
  2. Usa los mantelitos para jugar Triqui ¡Sí, Triqui! Mi hija y yo nos divertimos mucho jugando esto y podemos pasar rato haciéndolo. Además, nos turnamos: uno con el papá y uno conmigo.
  3. Buscar letras (o palabras) en el menú. Si tu hijo está aprendiendo a leer, podrían jugar a buscar letras en una página del menú, entonces, se turnan: una vez la buscas tú y otra vez la busca tu hijo o hija.
  4. Anticípate a lo que van a hacer. Yo siempre he hecho esto y mi hija ya se acostumbró. Le digo que vamos a salir a comer y que tenemos que estar sentadas, tranquilas y concentradas en la comida. Que yo sé que ella va a tener ganas de levantarse y correr y que lo puede hacer, en la medida en que esto no signifique un desastre (Claro, cuando hay varios niños, la cosa se complica).
  5. También inventé el juego: “El que hable primero, pierde”. Les juro que a los que no les gusta perder, se quedarán callados por un buen rato.
  6. Y si llega la comida y mi hija está muy inquieta, jugamos a sentir lo que comemos. Entonces masticamos, olemos, tocamos y sentimos sabores. Parece un reto, pero no lo es y la verdad es que el almuerzo o la comida se vuelven bastante llevaderos.

Estas recomendaciones no son una garantía de paz en el restaurante, porque cada niño es como es. Sin embargo, les juro que a mí me han funcionado mucho, porque lo he vuelto un hábito y hemos entendido que nuestra vida no se basa solamente en entretener a la pequeña de la casa, sino a que todos podemos compartir con las que cosas que nos gustan… ¡Y nos ha ido bien!

Maricarmen Cervelli
@maricarmencervelli

Periodista y directora de la revista digital Asuntos de Mujeres. Feminista e idealista… Entrevistando, investigando, leyendo, escribiendo, editando, organizando, descubriendo, recibiendo y dando, para lograr un mundo mejor para las niñas y mujeres del mundo.

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